“Debería rendir con arreglo a su capacidad, puede dar mucho más»
“Razona como un adulto y luego se coge el berrinche de un crío”
“Tan listo para unas cosas, y tan poco hábil para otras”
“No me río con sus chistes. A ellos no les hacen gracia los míos. Parece que estamos en distintos planetas”
“Sus conversaciones no me resultan interesantes”, “no comparto los intereses de la mayoría”
Y así podríamos recoger innumerables comentarios de niños y adultos de Altas Capacidades y de las personas (profesores, familiares, compañeros…) que conviven con ellos.
En la población normotípica, se espera un determinado desarrollo evolutivo, que generalmente seguirá unas pautas o hitos. El sistema está diseñado para ese ritmo de desarrollo. Cuando no es así, puede surgir algún tipo de dificultad.
La mayor parte de las consultas que recibimos en relación a Altas Capacidades están relacionadas con disincronías.
La disincronía implica un desajuste en las expectativas,
puede basarse en factores internos de la persona o externos, del entorno. Hablaremos de disincronías internas y disincronías externas.

Se ha descrito al Alta Capacidad como un desarrollo asíncrono, es decir, que distintas facetas de la persona no evolucionan o no se muestran de forma pareja o semejante. Las principales disincronías internas son:
- Intelectual-intelectual: existe un desequilibrio notable entre unas y otras áreas de razonamiento. La persona muestra muy alta competencia en varias áreas y tiene debilidad relativa en otra. Existen muchos perfiles de Altas Capacidades, los más heterogéneos son los más susceptibles de presentar este tipo de disincronía. Una buena evaluación arrojará información importante para gestionar de forma adecuada la eventual disparidad
- Intelectual-motora: muy frecuente en los primeros estadios de desarrollo. La persona puede conocer exactamente los pasos que ha de seguir para realizar una conducta motora, pero no puede realizarla o no puede ejecutarla a la velocidad esperada. Su desarrollo motor sigue un ritmo más lento que su desarrollo intelectual.
- Intelectual-emocional: cuando hablamos de niños, el cociente intelectual (CI) nos señala la relación entre la edad mental y la edad cronológica (en base a las puntuaciones de los pares). Si la edad mental y la edad cronológica son iguales, el CI=100. Si la edad mental es inferior a la edad cronológica, el CI<100 y si la edad mental es superior a la edad cronológica el CI>100. Los niños de Alta Capacidad tienen una edad mental muy superior (varios años) a su edad cronológica (o una mayor facilidad para aprender y razonar que personas semejantes, si hablamos de adultos). La edad mental equivalente es con frecuencia superior a la edad emocional, que no vendrá tan influida por la dotación genética sino por la experiencia de vida. Así un niño de 8 años, puede razonar en el plano intelectivo como uno de 13, pero no es esperable que se comporte como lo haría éste. Puede argumentar como lo haría un adulto y demandar un espacio de juego o afecto correspondiente a 8-10 años o incluso de 7 (menos frecuente). Es fundamental que los adultos de referencia puedan captar el contexto cognitivo o la necesidad emocional para poder ajustar su respuesta.
Cuando las personas alrededor de ellos no conocen esta información, no saben lo que implica ese cerebro neurodivergente en términos de conducta, se producirán disincronías externas, que son principalmente de tres tipos:
- Disincronía niño-escuela: Desde el centro escolar se espera un comportamiento típico, ajustado a los hitos evolutivos más comunes. Si no es el caso, puede producirse, y el niño percibirá, mucha incomprensión. Por ejemplo, uno de los rasgos más comunes en Alta Capacidad es la precocidad (esos hitos evolutivos se alcanzan de forma temprana: caminar, hablar, leer o conocer…). Cuando un niño avanza más rápido que sus compañeros de curso podemos recibirlo con alegría, reconocerlo y ajustar la respuesta educativa o podemos generar una explicación/expectativa menos adecuada: “está muy estimulado…”, “mejor no enseñarle nada fuera del cole”, “tendrá que esperar al resto…”, se aburre (con todo lo que conlleva). También se puede exigir un resultado sobresaliente (“esperaba más de ti”) olvidando factores emocionales, de motivación, contexto, etc.
Un homólogo sería el entorno laboral, donde una persona puede realizar el trabajo de varios individuos (en términos de eficiencia o carga laboral), desempeñar un puesto que no se corresponde con sus aptitudes o encontrar techo en sus aspiraciones, con los consecuentes procesos de burn out, renuncias, etc.
La formación en Altas Capacidades es la mejor opción para evitar desajuste (en contexto educativo y en las organizaciones, en general)
- Disincronía niño-familia: semejante a la anterior, pero en el contexto de padres/hermanos… El desconocimiento de lo que implica la Alta Capacidad puede comprometer aspectos de la crianza. En estos casos será de especial relevancia el manejo de las disincronías internas del niño, especialmente la disincronía intelectual-emocional. Saber que se puede esperar es primordial para acompañar el desarrollo.
Las escuelas de familia para padres con hijos de Alta Capacidad (o el asesoramiento individual) son herramientas útiles.
El componente genético de las Altas Capacidades genera algunas dinámicas diferentes en estas familias (varios miembros comparten el perfil).
- Disincronía niño-pares: distintos intereses, distinta forma de pensar, de acercarse al mundo, distinto humor… pueden generar incomprensión. Los niños y adolescentes de Altas Capacidades se relacionan sin dificultad con personas de menos edad (inconscientemente saben que tienen que hacer un ejercicio de adaptación) y con personas de más edad (llegan, su edad mental es varios años superior a la cronológica), pero en según qué casos puede resultarles difícil la relación con los de su edad. Y es que se perciben iguales, pero son distintos. Sólo si son conscientes de esa diferencia van a poder hacer el ejercicio de adaptación, como cuando se relacionan, por ejemplo, con los más pequeños. Si creen que todos ven el mundo de la misma manera que ellos, se conducirán bajo esa premisa, chocando con la realidad. Existen los pares cronológicos y lo que llamo pares psicológicos. A las personas de Alta Capacidad les resulta más fácil entrar en sintonía con estos últimos. Por eso son tan beneficiosos los programas de enriquecimiento, que permiten el agrupamiento, la participación en actividades de interés, en asociaciones, etc. Esto opera de forma semejante en el mundo adulto.
CONOCER LAS ALTAS CAPACIDADES NOS PERMITE AJUSTAR EXPECTATIVAS.
EXPECTATIVAS AJUSTADAS FAVORECEN EL BIENESTAR SOCIOEMOCIONAL
Si reconoces las situaciones que se mencionan y crees que podemos ayudarte a través del asesoramiento, la formación o la evaluación, ponte en contacto, escríbenos o llámanos, estaremos encantados de hablar contigo y encontrar la mejor manera de construir bienestar.